Trabajamos en un clima afectivo, de confianza. La clase es de todos por eso los niños participan de forma activa en la propia organización de la clase. Cada niño desarrolla una tarea relacionada con el cargo que le toca cada semana.

Pero nosotros entendemos que el proceso educativo no solo consiste en adquirir conocimientos, sino que mediante otros sistemas conviene aprender a comportarse en distintas situaciones que, sin tener que ver con unos conocimientos profesionales o técnicos los mejoran. Como por ejemplo podemos poner el trato, las buenas formas de convivencia, frecuentemente abandonadas, la sensibilidad o el lenguaje y mil conocimientos más a los que no se les puede llamar asignaturas tradicionales, pero que en esta época lo son: higiene y sanidad, improvisación, comportamiento respecto al tráfico, la alimentación y consumo, civismo, etc…